Imaginabas esta etapa como algo especial, pero quizá la realidad está siendo diferente a lo que esperabas: molestias, inseguridades, dudas… y la sensación de que nadie te había preparado realmente para todo lo que supone este camino.
A veces notas presión en la zona pélvica, molestias en la espalda, pequeñas pérdidas al toser o reír… y te preguntas si todo esto es normal o si podrías estar haciendo algo más por cuidarte.
Lo cierto es que tu cuerpo está cambiando a un ritmo increíble, y necesita apoyo, comprensión y herramientas adaptadas para acompañarlo de la mejor forma posible.
No se trata de exigirte más, ni de “hacerlo perfecto”. Se trata de aprender a escucharte, de prevenir complicaciones y de llegar al parto y al posparto con más seguridad, sabiendo que estás haciendo lo mejor para ti y para tu bebé.
Eso es lo que quiero ofrecerte con Embarazo en Equipo: un espacio de acompañamiento en el que no estarás sola, en el que aprenderás a cuidarte con respeto, y donde incluso tu pareja podrá implicarse y convertirse en tu mayor apoyo en este proceso.





